El modelo territorial #EQUOenAcción

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Por Cristina Rodríguez y Josep Ruiz

Coincidencia de objetivos en defensa de la Tierra y defendiendo la tierra de cada pueblo.

La realidad del estado español, por mucho que se empeñen en negarlo, es plurinacional. Ha sido y sigue siendo motivo de debate político y uno de los escollos para la formación de un gobierno del cambio en las pasadas elecciones del 20D pero también ha marcado el momento político tras el 26J. Es este un asunto que puede marcar el devenir político ya que existe un fuerte interés entre los poderes económicos y políticos en no permitir ese reconocimiento más allá de las declaraciones para la galería. El domingo 23, el PSOE ha salido roto por la posición de quienes tenían como misión impedir la más mínima posibilidad de un acercamiento a facilitar alguna concesión a los nacionalistas catalanes para que estos permitieran llegar a un gobierno alternativo a Rajoy. Vista su importancia, desde EQUO es necesario tener una clara posición al respecto que también nos afecta como organización.

El Derecho a la autodeterminación está recogido en los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos de 1966. Las diferentes posiciones se decantan entre quienes reconocen su plena vigencia y, por tanto, la validez para su aplicación si así lo demanda una mayoría de los afectados, y los que se oponen a tal ejercicio. Quienes plantean el respeto a la voluntad de esa mayoría, tienen posiciones diferentes en cuanto al resultado. Los que abogan por la puesta en marcha de un proceso que llevaría a la separación del estado español y la creación de un nuevo estado y los que no quieren que esa separación sea el resultado probable del proceso. ¿Cuál es nuestro punto de vista? La lucha de la ciudadanía por defender sus derechos y unas condiciones de vida dignas, con un aspecto central en la defensa de las condiciones medioambientales y la regeneración de los diferentes modos de vida que hoy atentan al mantenimiento de un entorno saludable poniendo en peligro la vida de las generaciones futuras, es una lucha que se tornaría más difícil por la debilidad que supone anteponer el conflicto identitario a la lucha social y medioambiental. También supondría una debilitación de esa lucha ante las fuerzas que anteponen su propio beneficio al del conjunto de los seres vivos. No debemos olvidar que, en cada nacionalidad, también existen los poderes que, disfrazándose de “agredidos en sus derechos nacionales”, son quienes contribuyen a seguir depredando la vida imponiendo sus duras condiciones a las capas populares.

La nuestra es una posición de respeto a las realidades de los diferentes pueblos que componen el Estado, pero también de preocupación sobre como llevar a cabo la intervención política para conseguir los fines que nos proponemos. La adecuación de esos objetivos en cada lugar, forma parte de ello. Las diferentes visiones que se tienen en cada lugar de como llevar adelante el trabajo por los objetivos más arriba indicados, están marcados por una cultura y una historia que se hace difícil de comprender desde los diferentes territorios por mucho que compartamos un espacio político y económico dentro del Estado español, cosa a plantear si queremos tener la máxima efectividad. Los aspectos tan diferenciados de formas de vida, condiciones ambientales, cultura, etc. hace que la lucha política deba orientarse desde cada espacio propio.

En la estructura de EQUO hemos de dotarnos de los mecanismos que hagan más eficaz nuestra labor. Potenciar las peculiaridades de la realidad política de España y aprovechar las visiones que, desde cada territorio, se tienen sobre como llegar a los objetivos. La nueva CEF ha de poner especial atención en como se organiza cada territorio, con criterios que dejen libertad para manejar las situaciones de forma provechosa para el conjunto. En ello cobra una especial importancia el tener una potente coordinadora de organización que ayude a ese objetivo. Con fines claros en cuanto a su efectividad política y también organizativa. No es, aunque lo parezca, una contradicción. Criterios que unifiquen a la organización en los objetivos políticos y permitan la diversidad en su aplicación o forma de llevarlos a cabo.

Introducir conceptos claros para hacer crecer la organización (si queremos aumentar la presencia institucional, hemos de crecer en nuestra presencia en los pueblos, base de las instituciones). Incentivar la participación de cada persona afiliada en la consecución de ese objetivo. Elaborar materiales para que, personas con escasa experiencia en lo organizativo, sean capaces de hacer un trabajo importante para el partido. Establecer una efectiva comunicación y coordinación entre personas con iguales situaciones (trabajo institucional) y organizaciones territoriales diversas (pertenencia o no a distintas plataformas políticas y/o electorales).

En este sentido cabe hablar de conseguir un funcionamiento más ágil y político de la Mesa Federal. Sin duda la Mesa Federal ha de ser el eje central de la puesta en común de las políticas que defendemos. Ha de ser un órgano que active la discusión política en los territorios y consiga la más alta participación en torno a objetivos acordados por la mayoría. Pero, sin duda, una discusión que está en la base de todo esto, es el reconocimiento de la estructura federal de EQUO. Demasiadas veces hemos oído que tenemos ese tipo de estructura. La comisión ejecutiva es FEDERAL. La Mesa se llama FEDERAL. Pero en la práctica, cuando se trata de actuar como tal estructura, nos vienen las dudas.

En el País Valenciano, cuando se dió el paso para integrar a uno de los partidos que apoyaron la creación de Equo y, con ello, darle forma a la organización valenciana de EQUO, iniciamos el debate de como aprovechar mejor la posición que tenía Els Verds Esquerra Ecologista en nuestro territorio. Partido fundador de Compromís, reconocimiento explícito de su papel de facilitador de confluencias (con un diputado en la anterior legislatura con la Entesa). En ese debate acabamos concluyendo que era nuestra obligación el darle continuidad a esa figura estableciendo, a su vez, la integración absoluta en la estructura de EQUO. El tiempo nos ha dado la razón. Hoy consideramos que hemos avanzado en la contribución a las políticas globales por la sostenibilidad, la equidad y la democracia, al mismo tiempo que hemos ayudado a que se entienda mejor el camino de las grandes confluencias, solución hoy por hoy insustituible si queremos avanzar en la construcción de una gran plataforma que desplace a la derecha del poder y colocar a la ecología política como referente en la política del estado.

No creemos que debamos admitir que Federal responda a la idea de disgregación. Antes al contrario, Federal debe ser sinónimo de corresponsabilidad, implicación en un proyecto solidario y sin limitaciones al debate entre diferentes puntos de vista, aportando generosidad y buenas prácticas con el único objetivo de construir una alternativa entre todas las partes implicadas.

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