Los Derechos LGTBI, los Derechos de todas

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Por Jon Ruiz de Infante

A menudo decimos que todavía quedar mucho trabajo por hacer, que la sociedad parece que retrocede más que avanza, que no puede ser que en pleno siglo XXI volvamos a pensamientos de principios del siglo pasado. Cada vez que damos un paso adelante parece que un golpe de realidad nos devuelve tres pasos para atrás. Y es que, una transformación de gran calado para construir una sociedad basada en el respeto y la convivencia entre diferentes no se hace de la noche a la mañana.

Sabemos que vivimos en una sociedad que invisibiliza, discrimina y agrede a las personas que no cumplen con los clichés establecidos. Sabemos que todavía queda un largo camino por recorrer y que necesitamos leyes efectivas que permitan la igualdad real y la defensa de nuestros Derechos. Derecho a ser visible, derecho a ser respetada, derecho a vivir.

Demasiadas veces, las personas LGTBI nos encerramos en nuestra pequeña burbuja. En un mundo en el que nos sentimos cómodas. Pero cuando rompemos esa pequeña burbuja volvemos a darnos cuenta de que la LGTBfobia sigue muy presente en nuestra sociedad. No hace falta que nos remontemos a los crueles asesinatos de Orlando o a los 80 países que todavía tipifican las relaciones entre personas del mismo sexo o los derechos de personas LGBTI+, con sanciones que incluyen penas de prisión, azotes o incluso la pena de muerte. En nuestro pequeño mundo, en los lugares de ocio, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en el trabajo, en los colegios e institutos, en el deporte y en un largo etcétera seguimos dándonos cuenta de todo lo que falta y de lo injustas que podemos llegar a ser las personas.

Pero no debemos desanimarnos. Es muy importante continuar luchando y continuar reivindicando nuestros Derechos para construir una sociedad diversa donde todas las personas, independientemente de su identidad de género u orientación afectivo-sexual, sean respetadas. Debemos empezar por nosotras mismas, rompiendo los armarios y las barreras que nos impiden ser libres. Debemos visibilizarnos, reclamar leyes que nos amparen y nunca dejar de reclamar una sociedad igualitaria y respetuosa.

Porque el camino es largo pero la causa lo merece.

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